LOS HÉROES QUE NUNCA PERDERÉ

I’ve found only two things that last ‘til the end 
One is your heroes, the other’s your friends 
Your heroes will help you find good in yourself 
Your friends won’t forsake you for somebody else 
They’ll both stand beside you through thick and through thin 
That’s how it goes with heroes and friends 

(de la canción Heroes and Friends, de Randy Travis)

           Este es un lugar pensado para honrar a los héroes deportivos de la infancia, especialmente aquellos que eran propios o personales y cuya identidad no coincide, necesariamente, con los de la inmensa mayoría de las personas de entonces y de ahora. Me gustaría que fuera un espacio sobre el que espolvorear aquello que John R. Talkien llamaba el humus de la memoria, el material del que están hechos nuestros primigenios recuerdos (en este caso los deportivos), justo en el instante y el lugar en el que empezaron a gestarse como sueños en mi imaginación infantil. 

      Es una sección que voy a usar para tratar de restañar la imperdonable herida del olvido que el tiempo, el eclipse mediático, o simplemente la desidia de los cronistas, abrieron en mi aprecio hacia sus hazañas poco reconocidas o escasamente relatadas. Aunque para muchos no fueron más que deportistas del montón que se quedaron a las puertas de la leyenda, para mí fueron legendarios, lo siguen siendo, y lo serán mientras, como les pasó a ellos en la competición, me queden fuerzas para luchar por la victoria frente a la amnesia. 

      Sea como fuere, son mis héroes y mi deuda hacia ellos es impagable. Y quiero empezar a saldarla. Dicen que quien paga, descansa. 


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